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jueves, 10 de enero de 2013

Capítulo 13.


Al terminar de comer, recogí los platos y subí rápidamente a mi cuarto y me dirigí directamente al móvil para ver si me había llamado Andrés. Pero nada, no tenía ninguna llamada suya pero sí había recibido un sms que decía:
  Querida Estela, siento mucho haberme ido sin despedirme, pero es que me llamó mi madre y me dijo que teníamos que irnos bien temprano a casa de mi abuela ya que esta enferma. Mi abuela vive cerca de aquí, en un pueblecito pequeño y me tengo que llevar como unos 3 días aquí. Espero que me llames a menudo al igual que yo a ti. Te echaré mucho de menos. Quiero volver a besar esos labios. Te quiero.
 Me quedé de piedra al ver aquel mensaje. Sabía que Andrés se había ido por algún motivo importante, no me había dejado allí tirada y se hubiese marchado como si nada.
Me quedé más tranquila y entonces empecé a hacer la maleta metiendo todo lo necesario en ella; ropa, maquillaje, accesorios, portátil…
-Estela! ¿Estás lista?
-¡Sí papá!
-Pues vámonos ya cariño.
- ¡Ahora mismo bajo!
Salí corriendo escaleras abajo con la maleta a cuestas y me metí en el coche.
Mientras mi padre cerraba la puerta de la casa, yo le escribía un sms a Andrés:
 Querido Andrés, no pasa nada, sabía que te habías ido por algo importante. Yo tampoco voy a estar aquí, me voy a un pueblo con mi padre este fin de semana. Espero que tu abuela se ponga bien. Ya te llamaré. Te quiero mucho.
 Envié el mensaje, mi padre se sentó y  puso en marcha el coche.
- ¿Nos vamos?
-Venga, en marcha- dije de broma señalando hacia delante con el dedo índice.
El camino fue algo largo pero a la vez corto. Tenía unos paisajes alucinantes y la brisa que chocaba en mi rostro hizo que me quedase dormida unos instantes antes de llegar al pueblecito.
- Ya hemos llegado.
Me desperté, estaba adormilada y tranquila.
-Que bien, ¿el hotel es grande?
- Lo suficiente para nosotros dos cariño.
Le miré y sonreí.
Llegamos al hotel, estaba reventada ya que  me harté de andar.
- No sé porqué tuvo mi padre que aparcar tan lejos-me dije.
- Woo… que grande es. Ojala que por dentro sea tan hermoso como lo es por fuera. Es un palacio…-hablaba mientras miraba y ojeaba todo el hotel alucinada.
-¿Vamos?
- Vamos, estoy deseando entrar- dije saltando de la emoción.
 Entramos dentro. A cada paso que daba, más sorprendida estaba. Parecía que estaba sacado de un cuento. Era maravilloso.
- ¿Te gusta?
-¿Qué si me gusta? ¡Me encanta!
- Pues aún queda más.
-¡Pues venga, vamos, quiero ver mi cuarto ya!
Subí las escaleras de caracol antes que mi padre, estaba deseando llegar a mi cuarto para ver lo que me esperaba en él y como sería.
-¿Qué puerta es papá?
- La 212, pero espérame ¿no?
- ¡No! ¡Quiero llegar ya!
-Pero si de todas formas no puedes entrar, tengo yo la llave- decía mientras hacía sonar el tintineo de las llaves.
- ¡Pues venga, rápido!- chillaba.
Abrió la puerta y… Ohh… Era maravilloso, lo que dije antes, un palacio sacado de un cuento de hadas, que maravilla. Dos camas grandes, uno para cada uno y la mía de color rosa, como no.
Estaba contentísima, nunca me había imaginado que iba a pasar la noche en una habitación así y en una cama como esa. Lo malo es que solo eran dos días.
- Que, ¿te gusta?
- ¡Claro, me encanta!- respondí ilusionada.
- Bueno, pues deja las maletas que nos vamos a dar una vuelta  y a tomas algo, que hace un calor horroroso.
-Vale, vamos- expresaba mientras dejaba las maletas encima de la cama.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Capítulo 12.


Andrés se acurrucó a mí, en ese momento sentí que mi calor corporal subía tan rápido que pasé de tener frío a tener una calor impresionante, pero a la vez estaba a gusto a su lado y mi rostro llegó a tener una sonrisa de oreja a oreja.
Entonces fue cuando sentí que su mano se acercaba a mi cara y la giraba poco a poco hasta acabar mirándole frente a frente y ahí fue cuando me besó. Fue un beso leve pero apasionado, en ese momento me dí cuenta de que estábamos juntos, de que por fin podía acariciarle y sentir sus labios junto a los míos. Miré al cielo y había muchas estrellas, unas mas grandes que otras pero eran preciosas. Él me acariciaba la cara y así fue cuando me quedé dormida.

De repente, me desperté. Miré a mi lado y él no estaba, entonces me levanté y grité su nombre por todos lados pero no hubo respuesta. Andrés no estaba allí, eso estaba seguro pero… ¿se ha ido sin decirme nada? ¿Me ha dejado aquí tirada? No me lo podía creer.
Cansada de buscarlo y de no encontrar respuesta, me marché de aquel lugar y prendí camino hacia casa.
Al llegar, mi padre estaba allí.
-Papá: Buenos días mi princesa ¿Ya estás aquí?
-Yo: Sí, es que Shara tenía que irse con su madre a casa de su abuelo en el campo y preferí venirme para acá.
-Papá: Ah vale, bueno, te lo has pasado bien ¿no?
-Yo: Bueno, sí-dije pensando en todo lo que pasó esa noche.
-Papá: Cariño, ¿estás bien?
-Yo: Sí, sí. Bueno me voy al cuarto ha hacer deberes-dije mientras subía las escaleras sin esperar a que me contestara.
Al llegar al cuarto encendí el ordenador y me metí directamente en el tuenti para ver si Andrés me había dejado algo, pero nada, ni rastro de él.
Cogí el móvil y lo llamé.
-Yo: Andrés ¿donde estás?
-Buzón de voz. El número al que llama está apagado o fuera de cobertura.
-Yo: ¡Joder!
Dejé el móvil encima de la cama, cogí un pantalón corto y un chaleco fresquito y me metí en la ducha preocupada por Andrés.
Al terminar, me puse la muda y empecé a hacer los deberes, comenzando por matemáticas, álgebra y trigonometría.
Llegó la hora de almorzar y yo sin saber nada de Andrés, entonces lo volví a llamar.
-Buzón de voz, el número al que…-colgué antes de que terminara de hablar.
-Yo: Maldito buzón de voz…Donde estará metido, qué le habrá pasado-dije en voz alta.
-Papá: ¡Estela, a comer!
-Yo: ¡Voy papá!
Bajé al comedor y me senté con mi padre. A cada cucharada de sopa que daba, más me acordaba de él, de lo que pasó y de dónde estaría metido.
-Papá: Estela, ¿seguro que estás bien? Te veo algo…pensativa.
-Yo: Sí papá, estoy bien. No me seas más pesado, son cosas mías.
-Papá: Vale cariño, pero ya sabes que me lo puedes contar todo ¿Vale?
-Yo: Ya lo sé. No me pasa nada.
-Papá: No es muy convincente pero bueno.
-Yo: Oye papá, ¿tú no trabajas hoy?- pregunté para cambiar de tema.
- Papá: No, hoy me han dado día libre, y mañana también. ¿Quieres ir a algún sitio?
-Yo: ¿Hoy? ¿A dónde?
-Papá: ¿Vamos a un hotel hasta mañana en un pueblo de aquí cerca? Así damos unas vueltas y nos pasamos por la piscina municipal que hay allí al lado. Hace tiempo que no hacemos nada juntos ¿no?
Me quedé pensando un par de segundos. Si me voy, no podré ver a Andrés si viene, pero también quiero pasar un buen fin de semana con mi padre.
Decidido.
-Yo: Vale,  pero prométeme que cada vez que salgamos me vas a comprar un helado de esos de chocolate que tanto me gustan a mí- le dije guiñándole un ojo y sonriéndole levemente.
-Papá: Jajajá, vale. Entonces, nada más que termines de comer, te haces la maleta que nos vamos esta tarde. Serán dos días inolvidables.

jueves, 23 de agosto de 2012

Capítulo 11


-Yo: ¿Dónde vamos?
-Andrés: No preguntes, solo sigueme.
Mientras caminábamos me miraba y sonreía y yo le miraba, sonreía y me sonrojaba.
De repente se paró.
-Andrés: Ahora no mires.
-Yo: ¿Por qué?
-Andrés: No mires.
Cerré los ojos, pero para él estar mas seguro me puso sus manos en mis ojos.
-Andrés: Ahora camina hacia delante.
Mientras caminaba él me guiaba hacia algo, estaba nerviosa, me temblaba todo.
-Andrés: Ahora, abre los ojos.
Los abrí, como él me dijo y... dios, que bonito.
-Yo: ¿Esto qué es? Que bonito-decía asombrada mientras miraba aquel paisaje.
-Andrés: Es la ciudad vista desde el sitio más alto de todo el pueblo.
-Yo: Me encanta, es un paisaje precioso.
-Andrés: Estamos en la montaña Pignet. Es una de las montañas más visitadas y bonitas del mundo.
-Yo: Me lo creo-decía mientras miraba a mi alrededor- que verde más claro y que suelo más limpio.
-Andrés: La verdad es que sí, los habitantes del pueblo se han llevado durante años limpiando y arreglando esto. Antes era un asco, no se podía venir.
-Yo: ¿Por que? ¿Cómo era?-pregunté interesada.
-Andrés: Estaba lleno de basura, todo era arena y piedras no había hierbas ni árboles, era una montaña abandonada y nosotros fuimos quienes lo arreglamos para hacerla popular, grandiosa, y para que los turistas que vengan a esta cuidad y visiten esta montaña, quieran venir mas veces.
-Yo: Me alegro que halláis echo esto, merece la pena, es alucinante.
-Andrés: Lo sé. Bueno es tarde, ¿te llevo a tu casa?.
-Yo: Es que no me quiero ir. ¿Y si pasamos la noche aquí?.
-Andrés: ¿Quieres pasar la noche aquí?
-Yo: Si, ¿qué hay de malo?
-Andrés: Nada, pero...¿tu madre te dejará?
-Yo: yo... no vivo con mi madre... sino con mi padre.
-Andrés: Ah, lo siento...
-Yo: No pasa nada, lo llamaré y le diré que me voy a quedar en casa de una amiga del instituto. Y tu... ¿Qué le vas a decir a tu madre?
-Andrés: ¿Yo, nada. No hace falta que le avise porque mi madre esta noche precisamente no duerme en casa y estoy solo.
-Yo: Ah bueno, pues mejor, voy a llamar a mi padre.
Cogí el teléfono y lo llamé.
-Yo: Hola papá.
-Papá: Hola hija, ¿pasa algo?
-Yo: No, no pasa nada tranquilo. Solo te llamaba para decirte que esta noche me quedo a dormir en casa de una amiga del instituto y no voy a ir a casa.
-Papá: Vale, no pasa nada, ya nos veremos mañana ¿no?
-Yo: Sí, mañana nos vemos. ¿Tu estás bien?
-Papá: Sí, tranquilo.
-Yo: Vale. Bueno adiós papá.
-Papá: Adiós preciosa. Te quiero.
-Yo: Yo también te quiero.
Colgué el teléfono y miré a Andrés.
-Yo: Me deja-dije sonriéndole.
-Andrés: Me alegro. Ahora tenemos que encontrar un sitio donde dormir.
-Yo: Me da igual donde sea.
-Andrés: Pero mejor en un sitio donde haga poco viento y nos podamos tumbar a dormir ¿no?
-Yo: Vale, como tu quieras.
Esa noche hacía más frío que calor. Al encontrar un sitio donde dormir, me quité los zapatos, y me puse de almohada la chaqueta que llevaba puesta.
-Andrés: ¿Tienes frío?
-Yo: No-mentí.
-Andrés: ¿Seguro?- me preguntó tocándome el brazo-estás tiritando.
-Yo: No, esa es tu imaginación. No hace frío.

jueves, 16 de agosto de 2012

Capítulo 10


Hablando, llegamos a una cafetería, donde todo era tan lujoso. Se paró.
-Yo: ¿Qué pasa?- Le dije mirándolo y soltándole de la mano.
-Andrés: Entremos.
-Yo: ¿Quieres tomar algo?
-Andrés: Sí, bueno… más o menos. Te quiero enseñar algo- me dijo, mientras me volvía a agarrar de la mano.
-Yo: Bueno, haber que será.
Andrés sonrió y caminamos hacia la cafetería. Al entrar, todo me parecía perfecto; las sillas parecían de cristal al igual que las mesas, la luz que llevaba todo era magnífica, ¡hasta los cubiertos parecían de porcelana!.
-Yo: Ohh…
-Andrés: ¿Te gusta eh?
-Yo: Que barbaridad de sitio. ¿Y esto es una cafetería?
-Andrés: Es una cafetería, sí, pero es la mas popular de toda la cuidad.
-Yo: Se nota…-decía mientras me embobaba con todo lo que había a mi alrededor.
-Andrés: Vamos, es por aquí.
-Yo: ¿Adónde vamos?
-Andrés: Ya verás- dijo sonriéndome.
-Yo: Que intriga.
Caminamos y caminamos y al llegar al mostrador, nos dirigimos hacia dentro.
-Yo: Pero, ¿dónde vas?
-Andrés: Sigueme anda.
Al entrar, nos acercamos hacia una mujer que estaba de espaldas.
-Andrés: Hola mamá.
Ella se dio la vuelta y nos miró.
-¡Hola! ¿Qué haces por aquí?
-Andrés: Te presento a mi amiga Estela.
-Yo: Hola-dije cortada- encantada.
-Soy Julia, mucho gusto.
Le di dos besos y sonreí.
-Julia: Bueno, ¿y qué hacéis por aquí?
-Andrés: Pues dar una vuelta y tomarnos algo.
-Julia: Ah que bien, bueno pues os dejo que tengo que trabajar. Luego nos vemos en casa Andrés- dijo mientras se acercaba a él dándole un beso en la mejilla-pasadlo bien.
-Andrés: Vale mamá-dijo algo sonrojado.
-Yo: Adiós Julia y mucho gusto conocerte-dije mientras nos alejábamos de ella.
Nos miramos.
-Andrés: ¿Qué te ha parecido?
-Yo: Pues la verdad que me a caído muy bien con el poco tiempo que hemos estado con ella- sonreí.
Salimos del restaurante, se paró y me miró.
-Andrés: Bueno, pues ahora te voy a enseñar algo.
-Yo: ¿El qué?
-Andrés: Ya lo verás, tú sigueme.
Me cogió de la mano y caminamos.

jueves, 12 de julio de 2012

Capítulo 9


-Andrés: Es que, desde que te conocí, supe que tenías algo que me gustaba, pero no sé todavía el qué es.
-Yo: Pero… ¿tú no tienes novia?
-Andrés: ¿Yo?, a bueno, en Nueva York, si, pero ya no estoy con ella, la dejé.
-Yo: ¿Por qué?
-Andrés: Porque hace 3 años que se fue. Decidimos dejarlo e ir cada uno por nuestro camino.
-Yo: Lo siento.
-Andrés: No pasa nada.
Yo lo miré y sonreí.
-Andrés: Y yo... ¿te gusto?
-Yo: ¡No!-mentí y seguidamente lo dejé de mirar.
-Andrés: ¿No?- dijo algo sorprendido al yo responder- pero si cuando estás conmigo te veo muy feliz y alegre, y con los demás no.
Al escuchar lo que me dijo, le miré fijamente a sus ojos verdes y seguí hablando, quería dejárselo muy claro, no quería nada con él aunque en el fondo lo quería como a nadie.
-Yo: Contigo estoy feliz porque eres el mejor amigo que he podido tener y me siento otra a tu lado, pero con mis amigos también estoy alegre y feliz, no solo contigo.
-Andrés: ah, vale- dijo algo confuso-entonces, he hecho mal en decírtelo porque…
-Yo: ¡Deja de decir tonterías! ¿Eh?, no has hecho mal, al revés, es mejor expresar los sentimientos-le interrumpí.
-Andrés: Pero…
-Yo: Pero ¿qué?, pero nada. Sigamos como ahora y punto, yo no cambiaré porque me hallas dicho eso.
-Andrés: Pues entonces, como antes ¿no?
-Yo: Como antes- Sonreí y aparté los ojos de los suyos, me volvía loca de tanto mirarlos.
Estaba llegando a la parada donde me tenía que bajar, le dí dos besos y me puse en la puerta a esperar a que parara.
-Andrés: ¡Espera!, yo me bajo también, vivo a dos manzanas de aquí.
-Yo: Pues venga, vamos, que sino se cierran las puertas y te quedas dentro-dije al salir del bus.
Al bajar, Andrés me dio un papel con unos números, sería el de su móvil.
-Yo: ¿Es tu móvil?
-Andrés: El mismo.
-Yo: ¿Y para qué me lo das?
-Andrés: ah, ¿Que no lo quieres?
-Yo: No, yo no te he dicho eso…
-Andrés: Es broma, ajajá. Te lo doy para que cuando estés mal o quieras hablar, después del tuenti, existe el teléfono, ¿no crees?- echó a reír.
-Yo: ajajá. Vale, gracias, mañana en clase, te doy el mío ¿OK?
-Andrés: Muy bien. Ya sabes, para lo que necesites, aquí estoy.-dijo alejándose y despidiéndose con la mano.
-Yo: Lo mismo te digo. Adiós.-Me despedí.
Llegué a mi casa, cerré la puerta al entrar y miré por si mi padre estaba en el salón o en su despacho, pero no, no había nadie allí excepto yo.
Subí a mi habitación a dejar la mochila cuando llaman por teléfono:
-Mamá: ¡Hija! ¿Cómo estás?
-Yo: Ah hola mamá. Pues bien aunque te echo mucho de menos.
-Mamá: Y yo a ti mi niña. ¿En verano vendrás no?
-Yo: Y en invierno también ajajá.
-Mamá: Bueno si, eso es lo que quería decir- echó a reír-Bueno, ¿qué tal el instituto?
-Yo: Pues la verdad que muy bien. Ya tengo muchos amigos, me gusta este sitio.
-Mamá: Que bien querida. Y que… ¿Hay algún niño que te guste?
-Yo: ¿Qué? ¡No!
-Mamá: Huich que pena, ajajá. Ya encontrarás a alguien.
-Yo: Claro, claro…
-Mamá: Bueno mi niña, me voy que tengo que ir a casa de tu abuela que ha hecho roscos de azúcar y me ha pedido que me lleve algunos.
-Yo: ¡Jo…! Con lo que me gustan. Guárdame unos pocos ¿eh?
-Mamá: ajajá. Por correo te lo mando.
-Yo: ¡Anda ya!
-Mamá: Bueno, me voy mi vida. Espero que te lo pases genial en todo este tiempo y que ya nos vemos en navidad.
-Yo: Vale mamá, pero llámame.
-Mamá: No lo dudes. Te quiero.
-Yo: Adiós mamá. Te quiero.
Colgué el teléfono y encendí el portátil. Tenía deberes, pero como era viernes, tenía todo el fin de semana para hacerlo.
Me metí en el tuenti y acepté la petición de Andrés. Luego, me conecté al chat para hablar un rato.
-Andrés: Hola, ¿Cómo estás?
-Yo: Hola, bien ¿y tú?
-Andrés: Mas o menos…
-Yo: ¿Y eso?
-Andrés: Nada, cosas…
-Yo: Vale- y le escribí un muñequito con una sonrisa.
-Andrés: Bueno, ¿esta tarde sales?
-Yo: No se…
-Andrés: Venga, sal un rato y nos vamos a dar una vuelta por ahí o algo.
-Yo: Es que no se…
-Andrés: Venga, por favor.
-Yo: Vale, ¿dónde nos vemos?
-Andrés: En la puerta del gimnasio, a las 5:30.
-Yo: Vale, nos vemos allí.
-Andrés: ¿Ya te vas?
-Yo: Sí, me tengo que duchar, vestir para después.
-Andrés: ¡Ah! Bueno, pues entonces nos vemos más tarde.
-Yo: Chao.


Apagué el portátil, encendí la ducha y me senté en la bañera. Lo llené hasta arriba de agua y le eché jabón. Al momento empezó a aparecer espuma.
-Puff... Que bien se está aquí sentada-me dije.
Me llevé como una hora en la ducha y al salir, me vestí y me ricé el pelo un poco: FOTO DE UN CONJUNTO Y EL PELO RIZADO.
Al terminar, me pinté los ojos un poco y me eché una crema en la cara. Bajé las escaleras corriendo, sonaba el teléfono;
-Mamá: ¡Cariño! ¿Qué tal?
-Yo: Hola mami, pues bien. Ahora iba a salir un rato con los amigos, ya que es viernes.
-Mamá: Que bien. Oye, una cosa ¿Tu padre está por ahí?
-Yo: No, ni un trozo. Está trabajando.
-Mamá: Ah, bueno. No pasa nada.
-Yo: ¿Por qué? ¿Quieres que le diga algo?
-Mamá: No, ya llamaré en otro momento. Gracias hija.
-Yo: Vale mamá. Bueno, me voy que me esperan y voy a llegar tarde.
-Mamá: Vale hija, pásatelo bien.
-Yo: Lo haré.
Colgué el teléfono y me dirigí hacia la cocina, estaba sedienta. Bebí un poco de agua, cogí las llaves y me fui.
Al salir, cerré la puerta y miré hacia detrás, allí estaba él, Andrés, con esa sonrisa de siempre, y esos ojos que me enloquecían.
-Andrés: ¡Hola!
-Yo: ¿Qué haces aquí?
-Andrés: ¿Quedamos no?
-Yo: Sí, pero en la puerta del gimnasio, no aquí.
-Andrés: Da igual ¿no?, así vamos a dar una vuelta por ahí antes- sonrió brevemente.
-Yo: Pues sí. Bueno, ¿A dónde vamos?
-Andrés: ¿Tu no te conoces esto no?
-Yo: La verdad es que no- le aparté la mirada hacia un lado.
-Andrés: Bueno, mejor, así tengo mas cosas para enseñarte-Me cogió de la mano- venga, vámonos.
Lo miré extrañada y sonreí. Seguidamente le apreté la mano y empezamos a caminar.
Mientras caminábamos, me contaba su vida, como si tuviera mucha importancia:
-Andrés: ¿Sabes por qué me cambié de clase?
-Yo: Más o menos. Algo de que sacabas tan buenas notas y te subieron un año.
-Andrés: Sí, más o menos, como tú dices. Pero no fue solo por eso, sino que me llamaste tanto la atención que hice todo lo posible para que me cambiasen de clase para estar más cerca tuya. Y al final tuve mucha suerte, ya que me cedieron el paso de sentarme a tu lado- rió.
-Yo: Bueno, no estás a mi lado, porque cuando Pedro venga, se volverá a sentar en su sitio ya que está malo.
-Andrés: Bueno, ya se verá.

Capítulo 8


A la mañana siguiente, me levanté a las 7:30 y fui al baño, como todas las mañanas.
Al salir me vestí, me pinté y me peiné poniéndome dos horquillas es el pelo. Hice mi cama, recogí el cuarto y fui a desayunar. Al pasar por la habitación de mi padre, vi que no estaba, y le hice la cama, ya que no estaba echa.
Salí de la habitación y volví a mi cuarto, olvidaba la mochila. Bajé las escaleras y me preparé el desayuno; un vaso de leche con azúcar y una tostada con mermelada.
Miré el reloj y marcaban las 7:55. Cogí las llaves y cerré la puerta.  Me dirigí hacia la parada del bus, el cual llegó 10 minutos después.
Saqué los cascos, como siempre, y me puse a escuchar música mientras miraba a través de la ventana.
El autobús paró en la parada siguiente. Allí se subieron mucha gente y yo no eché mucha cuenta y seguí con lo mío.
Al rato, noté como alguien me tocó el brazo y al girar la cabeza, vi que era él, Andrés.
Me puse algo nerviosa, no sabía que hacer y él me empezó a hablar mientras se sentaba a mi lado.
-Andrés: Hola Estela.
Me quité los cascos y contesté.
-Yo: Hola Andrés.
-Andrés: ¿Qué te pasa?
-Yo: ¿A mí? Nada ¿por qué?
-Andrés: ¿Nada? Entonces, ¿Por qué no me has aceptado al tuenti ni me has contestado a los privados y a los demás si?
-Yo: Mm…
-Andrés: ¿Te he hecho algo?
-Yo: ¡No, no!
-Andrés: ¿Entonces?
-Yo: Nada, no me pasa nada. No te preocupes, ya te acepto cuando llegue a mi casa.
-Andrés: Es que no quiero perder la amistad contigo, te conozco desde hace 1 día, y para mí como si fuera desde toda la vida.
-Yo: Me alegro.
Llegamos al instituto, las 8:52.
-Yo: Bueno, después hablamos, adiós.
-Andrés: Pero…
-Yo: Adiós-le interrumpí mientras me alejaba de él.
-Andrés: Adiós-dijo algo tristón.
Al llegar a mi clase, todavía no había venido el profesor, así que, miré el horario.
-Yo: Según esto, toca lengua.
-Sí, y yo soy tu profesora.
-Yo: ah, hola. No te había visto.
-No pasa nada, ajajá, soy Sara y tu eres Estela… ¿verdad?
-Yo: Sí- le sonreí.
-Sara: Vamos, a ver que te parece la literatura.
-Yo: ¿Literatura?
-Sara: Sí, este año se da literatura. Que pasa, ¿no te gusta?
-Yo: ¡No, que va! Al contrario, me gusta más que la lengua.
-Sara: Me alegro. Haber que tal se te dan las clases.
-Yo: Seguro que bien.
Entré en la clase y me senté en mi sitio. Al parecer, Pedro no estaba, asíque me encontraba sin compañero.
Estaba colocando la mochila en la silla de Pedro, cuando alguien la quita y me dice:
-No, hoy me siento yo aquí.
-Yo: ¿Andrés? ¿Qué haces aquí?-dije extrañada.
-Andrés: Me cambié de clase.
-Yo: ¿Y eso? ¿Tú no estabas en 2º?
-Andrés: Sí, pero me han cambiado, me han dicho que sé más que mi clase y voy muy adelantado, asíque, me toca aquí.
-Yo: ah, vale. Pero ahí va un compañero que no ha venido.
-Andrés: Ya lo sé, pero mientras me pongo yo.
-Sara: Bueno, empecemos la clase, y antes de todo voy a presentaros a Andrés, un compañero nuevo.
-Andrés: Buenas.
-Sara: Bueno, a lo que iba. Este curso solo vamos a dar literatura, asíque, sacad los bolígrafos que éste año van a echar humo.
-Andrés: ¿Te gusta la literatura?
-Yo: Sí, me encanta. ¿Y a ti?
-Andrés: No mucho, prefiero la lengua.
Lo miré y sonreí.
Durante la clase, notaba como Andrés me miraba de vez en cuando, y yo no echaba mucha cuenta, no quería obsesionarme con él.
La clase acabó y todas las clases que vinieron después Andrés se sentaba alado mía, aunque yo no le echaba mucha cuenta, pasaba un poco de él, me daba igual si se sentaba o no a mi lado, aunque me resultaba raro.

Fui a coger el bus cuando me llamaron.
-Laura: ¡Ey!
-Yo: ¡Hombre Laura!
-Laura: ¿Qué pasa?
-Yo: Eso digo yo, ¿Qué haces por aquí?
-Laura: ¿Yo?
-Yo: No, el de detrás tuya, ajajá.
-Laura: ajajá, pues no sé porque me preguntas eso, si yo estudio aquí, al igual que Esther, Lucía, Raúl, José y Luís. Mira, por allí vienen.
Efectivamente. Todos estudiaban aquí.
-Yo: ¿A sí? ¿En qué curso estáis?
-Laura: Yo estoy en 2º con José y Lucía.
-Raúl: Yo de 4º no paso.
-Yo: No digas eso.
Raúl me miró y rió.
-Yo: ¿Y tú, Luís?
-Luís: ¿Yo? Yo estoy en 1º de bachillerato igual que Esther.
-Laura: ¿Y tú Laura, estás con Andrés no?
-Yo: ¿Qué?
-Laura: Que tu estas en la misma clase de Andrés ¿no?
-Yo: ah, si. Hablando un poco de él, ¿dónde está?
-Raúl: No sé, lo deberías de saber tú.
-Yo: Ha estado todo el tiempo conmigo, pero ahora no sé dónde se ha ido.
-Lucía: Mira, allí viene.
Andrés se estaba acercando y al llegar, me miró y yo aparté la cara un poco.
-Andrés: Estaba hablando con Ignacio, mi tutor. Como me han cambiado de curso, me estaba preguntando si iba bien.
-Laura: ¿Vas bien no?
-Andrés: Sí, y más si me ha tocado con una gran compañera- me miró.
Quedé algo sorprendida y le devolví la mirada.
-Yo: Bueno, me tengo que ir que mi padre me esperará para comer y voy a perder el bus.
-Andrés: Lo mismo digo, me voy que lo pierdo también.
-Todos: Chao chicos.
Me siguió y nos montamos los dos en el autobús. Me fui hacia atrás del todo y me senté en una silla libre. Él me acompañó.
Me puse a pensar en el por qué me estaba siguiendo y estaba tan interesado en mí.
-Yo: ¿Por qué me sigues?
-Andrés: ¿Qué?
-Yo: Que por qué me acompañas y me sigues a los sitios y no te separas de mí.
-Andrés: Pues… no se.
-Yo: Ah, vale.
Hubo un gran silencio entre los dos.
-Andrés: Será porque…
-Yo: ¿Por qué?
-Andrés: Porque me gustas- dijo seguido.
Quedé algo asombrada, no me lo creía, pero a la vez estaba algo contenta al escuchar eso y viniendo de él.
-Yo: ¿Qué?

viernes, 16 de marzo de 2012

Capitulo 7

Terminamos de patinar sobre las 9 de la noche. Me vestí rápido para llegar a casa, estaba hambrienta.
-Andrés: Estela, no te vallas sola, yo te acompaño.
-Yo: No, no hace falta, no me voy a perder, gracias Andrés.
-Andrés: Bueno, como quieras. Hasta mañana.
-Yo: Adiós chicos, nos vemos.
-Todos: Adiós.
Cogí por la avenida “Diego Fret” y seguí caminando hacia delante, me cogía muy cerca de mi casa.
Al llegar, me dirigí hacia mi habitación, me quité los zapatos y cogí el teléfono, marqué el número de mi padre.
-Papá: Dime hija.
-Yo: ¿A qué hora piensas venir? Ya son las 9:30.
-Papá: Llegaré sobre las 12 mas o menos, cena tu sola, es que me han surgido unas cosas.
-Yo: Jo…Bueno, pues entonces, nos veremos mañana, porque cuando llegues tú, estaré dormida.
-Papá: Vale cariño, duerme bien y no te acuestes muy tarde. Mañana hablamos sobre como te ha ido el Instituto.
-Yo: Vale. Oye papá, ¿mañana tengo que coger el autobús también?
-Papá: Me temo que sí.
-Yo: Bueno, no pasa nada. Un beso, te quiero.
-Papá: Un beso, buenas noche mi niña.
Colgué el teléfono, me tumbé en la cama y cogí el portátil para meterme un rato en el tuenti antes de cenar.
Lo abrí y tenía 4 peticiones de amistad.
Serán de los amigos de Andrés- pensé.
Le dí. Eran Esther, Laura, Raúl y… Andrés.
Acepté a todos ellos, menos a Andrés. Me tenía que olvidar de él, asíque no quería hacerme tan amiga suya y alejarme poco a poco.
Me empezaron a hablar.
-Laura: Hola Estela, ¿qué tal estás?
-Yo: Bien, un poco cansada, pero ha sido un día inolvidable.
-Laura: La verdad es que se ha pasado bien.
En ese mismo instante me hablaron Raúl y Esther.
-Raúl: Ey, ¿Cómo andas, cansada eh?
-Esther: Estela, ¿Esta tarde ha sido divertida eh?
-Yo: -Si, algo cansada, pero fue divertido- contesté a Raúl.
-La verdad es que sí Esther, muy divertida- le contesté a ella.
-Yo: Bueno, me voy a cenar, que tengo que hacer unos deberes y me tengo que ir a dormir pronto- les contesté a todos por igual.
-Raúl: Adiós niña, nos vemos.
-Esther: Adiós Estela, que descanses.
-Laura: Adiós guapa, hasta mañana.
Cerré las conversaciones y miré las 2 fotos con comentarios que tenía.
Una era de cuando era pequeña y la otra de cuando estaba en el otro instituto.
Al darle al inicio, vi un mensaje privado. Era de Andrés.
-Yo: Que querrá.
Lo abrí y empecé a leer.
Estela, no sé por qué no me has aceptado la petición…
¿Te he hecho algo que no te haya gustado? Si es así, dímelo por favor.
Al leerla, no supe que contestar. No sabía si ponerle que me quería olvidar de él o que no acepto a personas hasta que no los conozca bien, aunque no servirá de mucho, ya que e aceptado a 3 personas que conozco menos que él.
Así que, decidí no contestar.

Me levanté de la cama y me fui a la cocina, a prepararme algo para cenar.
Abrí el frigorífico y cogí lo primero que vi, un trozo de queso y me lo metí en el pan con un vaso de zumo de piña. Me senté en el sofá, estiré las piernas y viendo la tele, empecé a cenar.

Al acabar, me metí en la ducha como una media hora y después me puse el pijama y me senté en el escritorio de mi habitación para hacer los deberes pendientes. Al terminarlos, me sequé el pelo y me peiné.
Me metí en la cama, me tapé y como eran las 11:45, decidí meterme un rato en el tuenti de nuevo.
Al entrar, no me conecté y miré otro mensaje privado que volvía a ser de Andrés.

Ya veo que no me contestas, asíque mañana hablamos, haber que te pasa conmigo.

Tampoco contesté y borré los dos mensajes que me dejó. Apagué el portátil y me eché a dormir.

Capitulo 6




Cogimos por alado del Burger King y giramos a la izquierda, justo enfrente del gimnasio. No tenía ni idea de dónde me llevaba, no me conocía la ciudad muy bien aún.
-Andrés: Al fin llegamos- Me miró.
-Yo: ¿Qué grande es éste sitio no? Nunca lo había visto.
-Andrés: La verdad es que sí, antes era más pequeño, pero hicieron obras y lo renovaron.
Me quedé mirando sus labios el tiempo en el que estaba hablando, era como si me metiera dentro de él.
-Andrés: Estela, ¿estás bien?
-Yo: Si, si, vamos a pasar ¿no?
-Andrés: Vale, tu primera.
-Yo: Gracias- Sonreí.
Al entrar vi muchas escaleras, unas en dirección hacia arriba, otras hacia abajo…
-Yo: ¿Por dónde es?
-Andrés: Tú sígueme, no tiene pérdida.
-Yo: Vale- dije encantada.
¿Qué no tiene pérdida?, si esto es enorme. Si vengo sola, me pierdo enseguida.
Bajamos como unos 60 escalones, estaba deseando llegar para ver como era todo aquello.
-Andrés: Llegamos, abre la puerta.
-Yo: ¿Yo? ¿Por qué?
-Andrés: Ábrela.
La abrí. Una luz salía de lo más profundo de la pista de hielo, me escandilaba.
Al abrir los ojos, vi todo aquello, era una pasada.
-Yo: Guau...
-Andrés: Es bonito ¿eh? ¿Nunca has estado es una pista de patinaje sobre hielo?
-Yo: La verdad es que no. Es sorprendente.
-Andrés: Siempre hay una primera vez para todo ¿no?.
-Yo: Si- dije con la cabeza.
-Andrés: Bueno, dejemos de hablar y vamos dentro, que la pista nos llama.
-Yo: Vale, vamos. Pero una cosa Andrés, yo no sé patinar…
-Andrés: No pasa nada, yo te enseño. Venga vamos con los demás que nos estarán esperando.
Nos fuimos a los vestuarios y entré en las de mujeres, allí estaban todas las amigas de Andrés.
-Yo: Hola- sonreí.
-Hola, tu eres… Estela ¿no?- dijo una de ellas mientras se quitaba los zapatos.
-Yo: Sí, ¿y tú eres…?
-Yo soy Laura, y estas son Lucía y Esther.
-Yo: Encantada, haber como se me da esto, nunca lo he probado.
-Laura: Tranquila, es muy fácil, lo pillarás rápido.
Las demás me sonrieron.
-Laura: Bueno, vamos, que la pista nos espera.
-Yo: Id vosotras, yo me tengo que quitar la ropa y ponerme los patines.
-Laura: Vale, nos vemos allí.
-Lucía y Esther: ¡No tardes Estela!- dijeron a la vez mientras se marchaban.
Me cambié y debajo llevaba el traje: FOTO DEL TRAJE.
Me puse los patines y salí a la pista. Allí estaban todos.
-Yo: Ya estoy.
-Andrés: Estela, te presento a mis amigos. Estos son, Raúl, Luís y José, y estas tres son…
-Yo: No hace falta Andrés, ya las conozco- dije con una sonrisa.
-Andrés: Bueno, entonces nada, ¡a patinar!
Seguí a Laura y a Lucía que iban más lentas, ya que los demás iban mas adelantados.
-Laura: Estela, si te caes, avísame y te ayudo ¿vale?
-Yo: Gracias, ojala que no me pase, ajajá.
Intenté deslizarme por el hielo, pero me resbalé y caí muy rápido. No llamé a Laura y me levanté como pude. Seguí patinando y cada vez me caía menos y me gustaba más.
Llegué hasta a dar unas vueltas alrededor de la pista sin caerme.
-Andrés: ¡Valla tela Estela, lo estás haciendo genial!
-Yo: Ya me he acostumbrado, ajajá.
Me llevé como unas 2 horas seguidas patinando sin descansar, pero paré y me senté alado de Laura para beber agua, estaba sedienta.
-Laura: Estela, aprendes muy rápido ¿eh?
-Yo: La verdad es que no es tan difícil.
-Laura: Bueno, al principio sí, pero te acostumbras- me sonrió.
Mientras yo bebía agua, me fijaba como patinaba Andrés cayéndome unas gotas de la boca.
-Laura: No te fijes en él Estela, tiene novia.
-Yo: ¿Qué? Yo no me fijaba en nadie.
-Laura: Ya, por eso se te caía el agua ¿no?
-Yo: Mm…
-Laura: Olvídate de él, te lo digo yo, tiene novia aunque no vive aquí.
-Yo: ¿A no? ¿Entonces?
-Laura: Está en Nueva York por motivos personales, volverá dentro de unos meses o quizás dentro de un año.
-Yo: Ah, vale, no pasa nada, tampoco me llama la atención él.
-Laura: Seguro…
Mierda, tiene novia, y…¿ahora que hago yo? ¿Se lo digo?-me dije.
-Laura: No pienses en eso, si quieres díselo, pero ¿y si se rompe vuestra amistad?
-Yo: ¿Y tú como sabes lo que estoy pensando?
-Laura: eh… me lo imagino- dijo algo nerviosa- bueno, voy a seguir patinando, ¿te vienes?
-Yo: ahora voy, ve tú.
La verdad que Laura tiene razón, ¿y si… por decírselo pierdo su amistad? Mejor no digo nada y lo dejo tal y como está-pensé.
Me levanté del suelo, dejé la botella de agua a un lado y seguí patinando.
Tenía que hacer algo para olvidarme de él sea como sea.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Capítulo 5

...alguien me levantaba la mano diciendo que me sentara a su lado.
No sabía quien era, pero a medida que me acercaba, su cara me sonaba y me era familiar.
-Pablo: Estela, sientate aquí si quieres, hay un sitio libre.
-Yo: Vale - le sonreí.
-Inma: Empecemos la clase. Hoy vamos a dar las raíces cuadradas. Sacad los libros y apuntad lo que ponga yo en la pizarra.
A mi las mates me encantaba, siempre sacaba sobresalientes.
Empecé a sacar el bolígrafo junto con el cuaderno y el libro de la asignatura, cuando Pablo me dijo algo que no entendí, y le dije:
-Yo: ¿Cómo? Repitelo, que no me e enterado.
-Pablo: Que si te gustaría ir esta tarde a patinar en un centro deportivo de por aquí cerca.
-Yo: ¡Encantada! - Dije emocionada - Pero..¿Vamos solos?
-Pablo: ¡No!, iremos con más amigos y amigas. Yo te invito para que te lo pases bien y conozcas a mas gente.
-Yo: Vale, gracias por la invitación. ¿A qué hora quedamos y donde?
-Pablo: Quedamos en la fuente del "parque los 3 barcos" a las 5. ¿Te parece bien?
-Profesora: ¡SILENCIO!
Pegé un brinco y algo nerviosa me puse a mirar el libro de mates, pero seguí hablando.
-Yo: Me parece estupendo. Allí estaré.
Pablo no me dijo nada, pero por la mirada que me echó, supe que me siguió.
Terminó la clase y empecé a recoger las cosas.
-Yo: Nos vemos esta tarde, no te fallaré Pablo.
-Pablo: Eso espero, nos vemos.
Salí de la clase y me dirigí a la parada del bus cuando a lo lejos vi a Pedro que me dijo adios con la mano.
El autobús vino rapidísimo.Esperé a que se montasen algunos hombres que estaban delantes mía y al montarme pagé el viaje y me senté en la primera silla que vi.
Saqué los cascos y el móvil y me puse a escuchar música ya que el camino era algo largo y aburrido.
Llegé a mi casa, a las 3:30, media hora después de coger el autobús y me preparé unos espaguetis con queso, algo rápido, porque me tenía que duchar y arreglar para ir a patinar.
Tardé como una media hora en comer ya que me entretuve viendo los simpson.
Al terminar, me fui al baño y me duché pensando qué me iba a poner, ya que soy muy "pija" para la ropa.
Cuando acabé saqué el vestido y lo metí en la mochila con la botella de agua y algunos chicles. Para irme me puse esto:
Pincha aquí para ver esta foto.
Me pinté los ojos, como siempre, y me puse unos pendientes, era mi pasión.
Al bajar, sonó el timbre e ilusionada abrí la puerta con entusiasmo.
Era él, el chico de mis sueños.
Me empezaron a sudar las manos con solo verlo y a temblar la voz. Creo que estaba algo colorada.
-Pablo: Buenas, estas muy guapa para que vallamos solo a patinar - Hechó a reir.
-Yo: ¿Sí?, pues espera, que me cambio ahora mismo.
-Pablo: ¡No, no!, estás bien, no perdamos mas el tiempo y vamonos.
-Yo: Espera que cojo la mochila, quédate aquí.
Subí las escaleras pensando en él. Estaba decidida, me gustaba tanto que e llegado a quererlo, y es que estas cosas que me pasan cuando lo veo, nunca lo e sentido. Lo reconozco, estoy enamorada, y se lo tengo que decir cuanto antes.
Bajé las escaleras con la mochila en la mano, cojí las llaves del vestíbulo y cerré la puerta.
-Yo: Vamos - Sonreí.

Capítulo 4

-Llegamos- Dijo mirándome con una sonrisa.
-¿Y esto que es?, ¿Consejería?
-No, estamos en la sala de profesores, aquí podrás encontrar a tu tutor y decirte que te toca ahora.
-Éste es el sitio que estaba buscando yo. Pero de todas formas muchas gracias por ayudarme- Le agradecí dándole dos besos.
Él me miró y me sonrió.
-Me voy a mi clase, que ya llego tarde. Nos vemos.
-Adios Andrés, de nuevo, gracias.
Mientras él se dirigía hacia su clase, entré en la sala de profesores.
-Ignacio, ¿Qué clase me toca? Todavía no tengo el horario y no sé qué clase me toca.
-Estela, mira, para que no te pase más esto, toma el horario y ya no volverás a estar perdida. Si no veo mal, te toca gimnasia.
-Gracias profesor, y..¿Dónde está el gimnasio? ¿Bajando la cuesta alado de la cafetería?
-Sí, ahí mismo, a la derecha la encuentras, no tiene pérdida.
-Vale. Bueno, me voy que ya es tarde y el profesor me va a regañar.
-No creo, al ser nueva, es normal, no te preocupes Estela.
-Adios y muchas gracias de nuevo.- Le dije alzando la mano y despidiéndome mientras me alejaba.
Me fui hacia el gimnasio y allí estaban todos, el profesor, muy bajito, la verdad, y todos mis compañeros alrededor de él.
-Hola, lo siento por llegar tarde, no sabía que clase me tocaba, soy nueva.
-No pasa nada, es normal, ¿Cómo te llamas? Yo soy Alfredo.
-Yo me llamo Estela.
Me senté alado de Pedro y me puse a hacer los ejercicios que estaban haciendo todos.
Después, el maestro nos mandó a correr alrededor del instituto, unas 3 vueltas, estaba reventada cuando acabé, y el colmo fue que nos mandó a hacer flexiones, como unas 10.
Tocó el timbre, menos mal, ya no podía más.
Me fui al baño de allí y me lavé la cara, las manos y el cuello, cambiándome de camiseta.
Subí esa gran cuesta y me acerqué a Pedro.
-¿Dónde nos toca ahora?
-Ahora, nos toca con la otra clase, con 3º C, en el aula 40.
-¿Y eso?
-Es que, cuando damos mates, lengua e inglés, nos tocan con ellos.
-Vale, nos vemos en clase.
Me adelanté, tenía ganas de llegar, no sé porque.
Cuando llegué, la clase estaba abierta y la otra clase estaba ya sentada y con las cosas sacadas.
-Hola, soy Estela, la nueva.
Eso de presentarme a todos los profesores que había, era un royo..
-Buenas, pasa, soy Inma, profesora de matemáticas.
Me iba a sentar en el primer sitio que vi, cuando alguien silbó.
Miré hacia atrás y...

jueves, 1 de diciembre de 2011

Capítulo 3

¡oye!, ese niño me es familiar, como si lo hubiese visto antes..
Me paré a pensar; ese pelo, esos ojos, esa cara, ese cuerpo, esa mirada..¡Claro,ese niño es el mismo que el del autobús!.
Me quedé observándolo el tiempo que habló con el profesor, un periodo corto, la verdad, pero lo suficiente para sentir ese cosquilleo en mi pecho.¿Por qué será?
Mientras él conversaba con el profesor, intenté escuchar lo que le decía, y solo entendi algo "de un cambio porque allí estaba muy adelantado". Se giró y se remangó los brazos, al parecer tenía calor:
-Hasta luego-dijo en voz baja.
-Profesor: Adios Andrés.
-Yo: !Adios¡
Al decírselo, se me quedó mirando y yo aparté la cara, avergonzada, no sabía porqué me había despedido de él sin conocerle, me salió de dentro y no lo pensé antes.
Ignacio, me miró y sacó una sonrisa.
-Pedro: ¿Te mola no?
-Yo: ¿Qué? que va, no me llama la atención - Mentí.
-Pedro: Seguro, seguro.. y echó una carcajada.
Entonces, le miré y sonreí.
Miré el reloj,(la hora se me estaba haciendo muy larga), las 9:55.
Qué casualidad, cada vez que miro la hora, quedan dos o tres minutos para tocar. Guardé el móbil en el bolsillo del pantalón y empecé a recoger las cosas, cuando tocó el timbre. Al parecer tocó antes, nosé el porqué.
Me levanté de la silla y le pedí paso a Pedro que me estaba interrumpiendo el paso y no podía seguir. Se apartó y salí al pasillo, menos mal, que asco de clase, estaba deseando que terminara.
Me entró ganas de ir al baño, a hacer "pis" y, aunque estaba prohibido ir entre clase y clase, fui, no podía aguantar más.
En el camino me puse a mirar a mi alrededor y a la derecha veía a un grupo de niñas hablando, a mi izquierda, a niños jugueteando entre ellos, en fin, a muchos alumnos.
-Al fin llegé- me dije.
Antes de entrar miré hacia un grupo de personas que estaban hablando sobre un campeonato de hockey, y lo volví a ver, a él, a sus ojos, a su cuerpo.. me hipnotizaba. Se giró y me sonrió. Me asombré, y rápidamente entré al baño. Me quedé algo estupefacta pero a la vez estaba contenta, porque me había mirado el chico mas guapo de todo el insti.
Me llevé como unos 4 minutos en el baño, y al salir me dirigí hacia mi clase, pero no había nadie y la puerta estaba cerrada.
Me quedé algo confusa y nerviosa, no sabía hacia donde tenía que ir ni que clase me tocaba.
Decidí acercarme a la sala de profesores, pero antes de llegar, alguien me puso la mano en el hombro y me dijo hola.
Giré la cara y lo ví, era él, ¿como puede ser?. Me empezaron a temblar las piernas y las manos y volví a sentir ese cosquilleo por el pecho. Era tan guapo:
-Hola- pronuncié temblándome los labios.
-Hola, ¿cómo te llamás?
-Soy Estela ¿y tú?
-Yo soy Andrés, un gusto conocerte.
-Lo mismo digo- sonreí.
-¿Qué te pasa? te veo algo nerviosa.
-Esque me e despistado un momento y no sé dónde está mi clase.
-Bueno, yo te puedo ayudar, sigueme.
-Vale, gracias Andrés.
Diiiiios, estaba hablando con el chico de mis sueños, ¿es ésto real? Sea o no lo sea, es el mejor momento de mi vida, y si es un sueño, no quiero despertar.
Le seguí.

Capítulo 2

Me bajé del autobús como bien dije antes, en la parada siguiente y me dirigí hacia el instituto pensando en aquel chico que me llamó tanto la atención.
Llegué a la cancela, y me quedé un rato parada, sin andar, no sabía si seguir adelante o esperar a que tocase la campana…
Decidí no seguir y saqué del bolso el papel donde ponía la planta y el número de la clase que me tocaba, la 22 de la planta 4.
-¿La planta 4? ¿Cuántas plantas tiene este instituto?-me pregunté.
Alcé la vista y comprobé que el bloque era muy alto, tendría más de 6 plantas seguro.
Guardé el papel y miré el móvil, eran las 8:59, quedaba 1 minuto para que tocase la sirena.
Miré alrededor, había mucha gente, unos más grandes, otros más pequeños, pero la cuestión es que todos estaban en pandilla, y me empecé a sentir triste y solitaria.
Tocó la sirena, diciendo que era la hora de entrar a clase. Empecé a andar y al llegar a la puerta principal, suspiré, un suspiro grande.
Llegé al aula 22, cansada de tantas escaleras, porque no tenia ascensor o solo era para los discapacitados.
Al entrar a clase, me dirigí al profesor que se encontraba pasando lista.
-Yo: Perdon por el retraso.Estaba buscando la clase, ya que soy nueva y no sé muy bien orientarme aquí.
-Profesor: No pasa nada, adelante, pero que sepas que esto no se repite todos los días ¿eeh?
-Yo: No, no, no sucederá más. Una cosa, ¿dónde me siento?
-Profesor: !ah eso!, pues sientate allí mismo (señaló una de las primeras sillas), donde tu quieras, hay mucho sitio libre.
-Yo: Vale.
Al dirigirme hacia la mesa, me fijé que sentado al ladode mi silla se encontraba un chico, algo raro, con gafas y aparatos que se veían de lejos y un pelo algo alborotado. Me senté.
-Yo: Hola, mi nombre es Estela, encantada.
-Él: Hola, soy Pedro, tu compañero de mesa.
-Yo: ya veo (sonreí sin reirme)
-Él: ¿De dónde eres?
-Yo: De Madrid, pero me e transladado aqui, mis padres se han separado por 3 vez, llevo un mes viviendo aquí.
-Él: Lo siento. Este lugar es bonito y tranquilo, te acostumbrarás y estarás bien.
-Yo: Eso espero..
-Profesor: !SILENCIO¡. Empecemos la clase, antes de todo queria presentaros a una nueva compañera, Estela. Está algo rara aquí asique intentad hacer que esté cómoda.
Estela, por si no me e presentado, soy Ignacio, y soy tu profesor de sociales.
La cara que puse no era de mucho agrado, ya que las ciencias sociales las odiaba y más si el tema es de historia, que es lo que voy a dar este año.
Empecé a sacar las cosas cuando llaman a la puerta:
-Ignacio: Pasa.
Se abre la puerta y aparece un niño, un niño...

martes, 29 de noviembre de 2011

Capítulo 1.

                                    
   Primer día de clase, pff…, no quería, estaba cansada, no podía volver a la rutina, no…, pero en fin, que podía hacer, era mi obligación, como otras muchas, tenía que presentarme, para que por lo menos supiera el maestro quien era Estela.
Me levanté de la cama, con mucho sueño, y me fui al baño, como todas las mañanas. El suelo estaba frío, parecía que pisaba hielo, era normal, nunca duermo con calcetines. Al entrar al baño, un papel colgaba de la puerta, me imaginé lo que era, pero lo cogí y empecé a leer:

           Mi niña, he salido más temprano, tengo que ir a hacer unos
recados. Espero volver pronto, que te valla bien tu primer día de clase.
Un beso muy grande.
PD: Se me olvidó decirte que encima de la mesa de la cocina tienes el dinero y el desayuno para el instituto.
                                                                     Te quiere 
                                                                                    Tu papá.

Genial, mi primer día de clase y tengo que coger el autobús… gracias papá.
Lo arranqué de la puerta y lo lancé a la papelera del baño, lo colé a la primera.
Me dí media vuelta y me miré al espejo, preguntándome, como serían los compañeros de clase, el profesor, como me tratarían… pensando en lo peor.
Soy la niña nueva y se meterán conmigo, esa era una causa de porqué no quería ir.
Abrí el armario y saqué la pasta y el cepillo de dientes rosa, le eché agua y empecé a cepillarme los dientes, una y otra vez, hasta quedar blancos.
Me enjuagué bien la boca y me sequé la cara y las manos con una toalla que colgaba de la pared alado del lavabo.
Me volví a mi cuarto y miré el reloj de la habitación que marcaban las 7:03.
Me daba tiempo de sobra, tenía que coger el autobús a las 8:10, me quedaba casi una hora para arreglarme.Abrí la boca y empecé a bostezar, como uno de esos bostezos que no acaban. Arrastrando los pies, llegué al armario y lo abrí. Tenía mucha ropa, y la mayoría sin estrenar, pero no sabía todavía lo que me iba a poner y empecé a mirar los pantalones, después las camisas, los zapatos, chaquetas, bolsos… acabando con mis pulseras, pendientes, colgantes y cinturones…Finalmente me decidí con esto:
                                    


Me vestí rápidamente y  me empecé a pintar los ojos y  los labios, como de costumbre, mirándome al espejo de mi habitación.
Antes de salir del cuarto para ir a desayunar, metí el móvil y las gafas de sol en el bolso y también colé un bolígrafo, por si acaso tenía que escribir algo. Al salir de la habitación, miré el reloj, marcaba las 7:52 y rápidamente bajé las escaleras pensando que iba a llegar tarde a clase.
Me dirigí a la cocina y me preparé el Cola-Cao con unas cuantas de galletas María. Mientras el desayuno se hacía, busqué en la cocina el dinero y el desayuno, aunque no tuve que mirar mucho, lo encontré enseguida.
Sonó el pitido del microondas diciéndome que el Cola-Cao ya estaba listo. Entonces lo saqué y le mojé las galletas comiéndomelas rápido para no perder el autobús.
Me puse la chaqueta negra, me colgué el bolso y metí las llaves, para que cuando viniera, no me quedara fuera.
Cerré la puerta con prisas y empecé a correr, bueno, a correr no, a caminar rápido, llegando justo en el momento en el que se iba el autobús.
Le alcé la mano diciendo ¡para!, y el autobús frenó. Entré y le dí el euro y me senté en la primera silla que vi libre.
Estaba nerviosa, no sabía como iba a ser todo aquello.
Estaba distraída cuando me dio por mirar a mi derecha, y de pié, se encontraba un chico moreno, de ojos verdes, con los pelos de punta y sobre todo muy majo. Me quedé mirándolo hasta que giró la cara y disimuladamente miré a otro lado.
El chico se bajó en una parada antes de la que me iba a bajar yo, y entonces me quedé de nuevo mirándolo, no sabía el por qué, pero me sentía feliz observándolo, parecía un ángel pero a la vez sabía que escondía algo que no me gustaba.